«Solía odiar ser sensible, pensaba que me hacía débil. Pero quítame eso y me quitarás la verdadera esencia de mi ser. Me quitarías mi consciencia, mi habilidad para empatizar, mi intuición, mi creatividad, mi profunda apreciación por las pequeñas cosas, mi vívida vida interna, mi compasión por el dolor ajeno y mi pasión por todo».