Hibernar

Hibernar. Me gusta esa palabra, suena a frío, a hogar, a sanar, a tiempo, a ti. Durante estos últimos meses he estado sumida en un sueño profundo que me ha regenerado por completo, tanto por dentro como por fuera. Tener ganas de dormir a todas horas sin saber por qué. Mi cuerpo era lo que pedía.

Ganas de desaparecer traducidas en sueño.

Quizá porque cuando dormimos limpiamos el alma. Creo que esos seres superiores que nos guían y cuidan de nosotros pueden trabajarnos mejor a través de los sueños. Así que nos inducen a un largo y eterno sueño a través del cual nos hablan, nos hacen entender y reparan nuestro interior.

Otoño, pero para mí es más invierno. Invierno en mi corazón. Me gusta sentir el frío y, a la vez, el calor de percibirme acurrucada en mí, en mi amor. Invierno de sensaciones; blanco; paciente; amable y sobre todo Invierno de amor. Amor por mí.