Escoge aquello que te hace reír, escoge dónde quieres estar, con quién. Escoge pensamientos y hazlo siempre con mucho cuidado. Escoge lo difícil. O lo fácil… ¡da igual! Pero escógelo con fuerza para que, de cualquier modo, siempre llegues al final. Escoge las personas de tu alrededor, rodéate de gente que vibre bien alto, escoge a aquellos que brillan, los que sabes que siempre te hacen aspirar a más. Escógelos a todos, no te dejes a ninguno y de la misma forma, por ellos, escoge siempre impulsar no atrasar, hundir o paralizar. Escoge Amor no miedo. Escoge tus vistas, el lugar desde donde decides mirar. Y disfruta. Por favor, escoge siempre disfrutar. Escoge lo que te llena nunca lo que te vacía. Escoge vivir. Escoge todas esas aventuras que alguna vez se te han pasado por la cabeza y nunca, NUNCA tengas miedo de escoger dejar atrás todo aquello que no te haga sentir tú. Escoge olvidar, no pasa nada. Escoge qué quieres hacer, por ridículo que parezca, escógelo siempre. Escoge tu vida. Escoge decir no, escoge no gustar. Escoge que no te importe y, a la vez, escoge importar. Escoge valer. Escoge arriesgar para darte cuenta de que ha sido un gran acierto. Escoge a quienes te quieren y cuidan de ti. Escoge cada segundo que vives, no lo dejes en modo aleatorio. Escoge sentir. Escoge emocionarte, abrazar, llorar, gritar y besar a destiempo, cuando el alma te lo pida, sin miramiento. Escógelo. Escoge vivir intenso, abre o, mejor, cierra los ojos pero no te pierdas nada de lo que esté aconteciendo. Escoge aquello que, de alguna forma, intuyes que es para ti.

 

Escoge. Siempre que puedas escógete a ti.